domingo, 28 de noviembre de 2010

Los Trovadores de Cuyo

Los Trovadores de Cuyo - CLAVELES MENDOCINOS

Desde la Cañadita Alegre -ese rincón pintoresco y sentimental de la ciudad de Mendoza- surgía al comenzar los años 20 un nuevo cantor y músico del terruño cuyano. Reuniones fiesteras y serenatas perfilaron netamente al joven cultor de la legítima tradición de tonadas y cuecas, esas melodías que en el enjundioso pasado de los Andes están consustanciadas con las propias gestas patrióticas de la nacionalidad. Desde el aliento de camaradas y allegados, las dotes del joven Hilario Cuadros trascendieron al entusiasmo del gran público. En 1927 ya había recibido el aplauso que da vislumbres de consagración en salones de Mendoza y San Juan, cantando con su hermano Juan Guillermo, y ese año forma dúo profesional con Domingo Morales. Los primeros firmes halagos que recibe le están indicando el camino de la gran capital de la República. Un periodista sanjuanino los había saludado así: ¡Bienvenidos, trovadores de Cuyo! ", y de ese modo se conforma el nombre del futuro conjunto famoso, que, completado con otros intérpretes, se presenta en la ciudad de Buenos Aires en 1928. Desde escenarios ya desaparecidos -cine Florida y teatro Casino- reciben los primeros aplausos de la metrópoli, y de inmediato difunde la incipiente radiofonía sus interpretaciones musicales y cantables. Tiene mucho de valioso recordar su triunfo, porque no fue fácil, y porque al arribar a un feliz corolario, Los Trovadores de Cuyo quedaron honrosamente inscriptos en aquel reducido puñado de artistas populares que efectuaron la primera promoción fructífera del folklore argentino. Ellos quisieron traer "un mensaje del hombre, de los trabajos, de las uvas, de la alegría de las cosechas, de todo lo que forma el vivo paisaje de la tierra cuyana" (son palabras textuales dichas oportunamente por Hilario Cuadros), y para cumplir cabalmente esa misión acudieron al entrañable lirismo vernáculo.

Hilario Cuadros cantó, escribió, compuso y divulgó las canciones de su región buscándolas en su palpitante esencia, recorriendo incansablemente su provincia, desde Guanache al Nihuil y desde el Cristo Redentor al Desaguadero. Eran los claros caminos que le señalaba su misión, y así pudo revelar a su patria, a América y al mundo el exacto sentido telúrico de sus pagos cordilleranos. Hilario Cuadros y sus Trovadores de Cuyo escalaron los más altos puestos del cancionero, criollo, una vez traspuestos los tiempos iniciales de lucha y rigor. Se convirtieron en una legítima expresión armoniosa y autóctona de esa maravillosa latitud argentina donde el néctar del buen vino paga diariamente el beso del buen sol.

Con un orgullo sano, que mal podríamos disimular, decimos que EMI - ODEON contribuyó fervorosa mente a la culminación artística de Hilario Cuadros, nacido en Guaymallén el 23 de diciembre de 1902 y muerto en Buenos Aires el 8 de diciembre de 1956. Refirmándolo, el disco de Los Trovadores de Cuyo que hoy entregamos al público -en una perfecta reconstrucción técnica- reúne doce inolvidables creaciones del conjunto: dos zambas, dos canciones, tres tonadas, dos valses, dos cuecas y un gato. El más puro acento regional andino, expresado por sus más puros cultores.

Los Trovadores de Cuyo
CLAVELES MENDOCINOS
EMI-ODEON 6643

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01. Claveles mendocinos - Zamba-canción (Alfredo A.Pelaia).
02. Virgen de la Carrodilla - Canción vendimial (Hilario Cuadros - Pedro Herrera).
03. Yo vendo unos ojos negros - Tonada popular (arr. Osvaldo Silva).
04. Puentecito de mi río - Vals (Buenaventura Luna - Diego Benítez - A.Tormo).
05. Estrella brillante - Tonada (Hilario Cuadros).
06. Corazones partidos - Cueca (Saúl Salinas).
07. La Donosa - Zamba (Sergio Villar).
08. La monjita - Vals (A.A.Cansttat - Hilario Cuadros).
09. Las campanas del Rosario - Tonada cuyana (V.Marrello).
10. Capitán de Los Andes - Gato (A.Castelar - F.Laino).
11. El niño y el canario - Canción (Evaristo Fratantoni - Hilario Cuadros).
12. Los sesenta granaderos - Cueca (Félix Pérez Cardozo - Hilario Cuadros).
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Aporte de Ernesto Roqué



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